¡Salud, puntero!

¡Salud, puntero!

En la destemplada tarde de Ingeniero Maschwitz, el Deportivo Morón debía enfrentar a uno de esos rivales “incómodos” de la categoría, como lo es Acassuso, siempre un escollo complejo de sortear, y en esta oportunidad, dirigido técnicamente por un “viejo” conocido del Gallo, tal el caso de Blas Armando Giunta, que condujera tácticamente a algunos de los actuales jugadores de Morón, en aquella final del torneo reducido, que finalmente le otorgase el ascenso a la “B” Nacional, a Almagro, en diciembre de 2015.

Sin embargo y a pesar de todos los pronósticos de partido “cerrado”, trabado y en espacios reducidos, el Gallo hallaría una pronta ventaja, a los cinco minutos de iniciado el encuentro, a través de una buena definición de cabeza, a cargo de Leandro Guzmán (luego de la corrida y posterior desborde de Nicolás Ramírez), un “Chaco” Guzmán a quien el terreno mojado y de tránsito rápido, facilitaría sus condiciones naturales de desequilibrio en velocidad, en el mano a mano y por la franja derecha.

Apenas seis minutos más tarde, y merced a otra oportuna intervención ofensiva del mismo Guzmán, el líder del torneo hallaría sorpresivamente una diferencia de dos goles, presagiando un desarrollo de rumbo seguro y tranquilo, con el dos a cero en el “bolsillo”, y antes del primer cuarto de hora de partido, aunque aún restaba mucho tiempo por jugarse, ante el mismo rival “incómodo” de siempre y de visitante, en esta ocasión, en el “Estadio Armenia”.

En efecto, y superado el “shock” del 0-2 en sólo once minutos de juego, Acassuso comenzaría a “robarle” la pelota a los medios del Gallito, para primero, tímidamente, merodear las inmediaciones del área de Milton Alvarez, en un asedio que se profundizaría con el correr del primer tiempo, tanto es así que sobre los ’25 de la etapa inicial, Yamil Possi sancionara con penal una mano de Ramírez en el retroceso, que Damián Salvatierra, el “nueve” de “Ssuso”, cambiaría por gol, para colocar el parcial 2-1 y, de cara al resto del cotejo, abrir un gran signo de interrogación sobre el desarrollo futuro.

Ya en el complemento, el “Quemero” le devolvería gentilezas al Gallo y lo “golpearía” apenas iniciado el segundo tiempo (‘4 ST), tras el desborde y centro de Emir Ham, sobre la derecha del ataque local, para que Guillermo Santana la bajara y otra vez, el “Toro” Salvatierra anotara, en un dos a dos impensado durante el primer cuarto de hora del partido, cuando el Gallo se imponía dos a cero y los tres puntos parecían encaminarse con tranquilidad rumbo el Oeste.

Pero este Deportivo Morón de Walter Nicolás Otta, acostumbrado a las “paradas” bravas y a las pruebas de carácter, daría otra muestra de las razones que lo llevaran a ser el mejor equipo del torneo, cuanto menos a la fecha, recuperándose anímicamente del empate, primero, para más tarde volver a su eje futbolístico central, que tantos y tan buenos dividendos le reportara en el campeonato, apoderándose nuevamente del balón en el medio, para controlar las acciones del encuentro, hallando un pronto “premio”, a los ’15 del segundo tiempo, cuando Cristian Lillo volviera a poner en ventaja al Gallo, en el área chica y de cabeza, tras un centro preciso y “precioso” de Gerardo Martínez.

Ya con la nueva tranquilidad del resultado a favor, a Morón no se le escaparían más las “riendas” del cotejo,  permitiendo que Damián Akerman convirtiera su gol 151 con la camiseta del Gallo, a los ’32 del complemento, canjeando por gol el penal otorgado por Possi, ante la falta dentro del área, en perjuicio de Matías Pardo, de muy buen ingreso en el partido, en reemplazo de un extenuado Leandro Guzmán.

Con el 4 a 2 consumado y con poco más de diez minutos por jugar, el Deportivo Morón contaría con chances claras de ampliar aún más el marcador, en los pies de Damián Akerman, en dos ocasiones, de Cristian Lillo y también de Rodrigo Díaz, otro de buen andar, ingresando desde el banco, para relevar a un Nicolás Ramírez golpeado, “maltratado” reiteradas veces por los defensores locales.

El pitazo final de Yamil Possi generaría el festejo de los jugadores del Gallo que, luego de un gran comienzo y un empate impensado, pondrían las “cosas en su lugar”, a base de buen fútbol, carácter y goles, para seguir más líderes que nunca con 44 unidades, cuatro por encima de Atlanta, de quien tomaría más ventaja, tras la sorpresiva victoria del Deportivo Español (3-1) en territorio “Bohemio”.

Porque, para este Morón que convierte en sencillo lo difícil, no existen “paradas” bravas, simplemente desafíos, a afrontar con la entereza y la capacidad de quien anida un sueño y tiene “resto” suficiente para sustentarlo dentro del campo de juego, de local y visitante.

¡Salud, puntero!.

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